Familias

Los primeros días en la residencia: cómo acompañar a su familiar

Cómo preparar la llegada a la residencia, qué esperar las primeras semanas y cómo acompañar a su familiar para que se sienta en casa cuanto antes.

Jardín de la entrada de la Residencia María Inmaculada, con bancos de piedra bajo los árboles
El jardín de la entrada de la residencia, con sus bancos de piedra a la sombra.

En resumen

Qué
Consejos prácticos para preparar la llegada a la residencia y acompañar a su familiar durante las primeras semanas.
Quién
Familias cuyo padre, madre u otro familiar mayor va a empezar a vivir en una residencia.
Cuándo
Desde unos días antes del ingreso hasta que su familiar se sienta en casa, normalmente las primeras semanas.
Dónde
En la residencia y también en casa, preparando el cambio juntos.
Por qué
Porque una buena llegada hace que la adaptación sea más rápida y tranquila para todos.
Cómo
Preparando la habitación con objetos queridos, manteniendo rutinas, visitando con frecuencia y hablando a menudo con el equipo.

El día que una persona mayor empieza a vivir en una residencia es un día importante para toda la familia. Hay ilusión por que esté bien cuidada y acompañada, y también nervios, preguntas y alguna lágrima. Todo eso es normal y forma parte del proceso.

En nuestra residencia llevamos más de cuarenta años recibiendo a nuevos residentes y a sus familias. En este artículo compartimos lo que hemos aprendido sobre cómo preparar la llegada y cómo acompañar las primeras semanas para que su familiar se sienta en casa cuanto antes.

Antes del ingreso: preparar el cambio juntos

Hablar con naturalidad

Siempre que sea posible, conviene que la persona mayor participe en la decisión y conozca la residencia antes de mudarse. Una visita previa, un café en el jardín o conocer a alguien del equipo hacen que el primer día no sea un salto a lo desconocido, sino la llegada a un lugar que ya ha visto.

Hable del cambio con palabras positivas y honestas: la residencia es un lugar donde va a estar acompañado, bien cuidado y donde la familia va a seguir muy presente.

Compartir con el equipo quién es su familiar

Nadie conoce a su familiar como usted. Cuéntenos sus gustos, sus horarios, cómo le gusta el café, qué programa de radio escucha, si reza antes de dormir o si le gusta leer el periódico por la mañana. Esos detalles nos ayudan a que sus días se parezcan a los de siempre.

Terraza soleada de la residencia con mesas y palmeras
El jardín, uno de los primeros rincones que descubren los nuevos residentes.

Qué llevar a la residencia

Lo práctico es importante, pero lo emocional lo es todavía más. Le recomendamos preparar dos maletas: una con lo necesario y otra con lo que hace que un lugar se sienta propio.

Lo necesario

  • Documentación: DNI, tarjeta sanitaria e informes médicos recientes.
  • Medicación con sus pautas. En nuestra residencia recomendamos traer la de un mes, mientras se organiza el cambio de médico de cabecera y las recetas.
  • Ropa cómoda para varios días, marcada con su nombre, y calzado cerrado y seguro.
  • Gafas, audífonos y ayudas técnicas, como bastón o andador.
  • Útiles de aseo personales.

Lo que hace hogar

  • Fotos de la familia para la mesilla o la pared.
  • Su manta o cojín favorito.
  • Un reloj o un despertador conocido.
  • Libros, revistas, la radio de siempre o una labor de punto.
  • Algún objeto con valor sentimental: una figura, un cuadro pequeño, un rosario.
Cama de una habitación con fotos familiares en la mesilla y un muñeco de recuerdo
Cada habitación se va llenando de los recuerdos de quien vive en ella.

El primer día

Le recomendamos llegar por la mañana, con tiempo y sin prisas. Así su familiar puede instalarse con calma, colocar sus cosas con usted, conocer a las personas que le van a cuidar y compartir su primera comida en la residencia.

Ayudarle a deshacer la maleta y a colocar las fotos es un momento bonito para hacer juntos. Cuando llegue la hora de irse, despídase con naturalidad y con un «mañana te llamo» o «el jueves vengo a verte». Saber cuándo será la próxima visita da mucha tranquilidad.

Una despedida corta y cariñosa, con la próxima visita ya fijada, ayuda más que una despedida larga.

Las primeras semanas

Visitas frecuentes y tranquilas

Las visitas de la familia son el mejor apoyo durante la adaptación. Más que la duración, importa la regularidad: varias visitas cortas a la semana suelen funcionar mejor que una muy larga. En nuestra residencia las visitas son libres, así que puede venir cuando mejor le venga.

Mantener las rutinas y los vínculos

Una llamada a la misma hora cada día, el periódico de los domingos, la visita de los nietos o de una vecina de toda la vida. Esos pequeños hilos con su vida de siempre ayudan a que el cambio se viva como una continuación y no como una ruptura.

Animarle a participar

Las actividades, la terapia ocupacional, los paseos por el jardín o las comidas en compañía son la mejor manera de crear nuevas rutinas y nuevas amistades. Puede animarle preguntándole por lo que ha hecho, a quién ha conocido o qué ha comido.

Patio soleado de la residencia a la sombra de un gran árbol
El patio y el jardín son lugares de encuentro, también durante las visitas de la familia.

Las emociones de la familia también cuentan

Es muy habitual que los hijos sientan una mezcla de alivio y nostalgia en las primeras semanas. Es una señal del cariño que hay detrás de la decisión. Hablar con otros familiares, compartir lo que siente y ver cómo su familiar se va encontrando a gusto ayuda a vivir esta etapa con tranquilidad.

Y recuerde que el equipo de la residencia está para acompañarle a usted también. Pregunte, llame y cuéntenos lo que vea: trabajamos juntos.

Hablar a menudo con el equipo

La comunicación entre la familia y la residencia es la clave de una buena adaptación. Nos ayuda mucho saber cómo ve usted a su familiar en las visitas, y a usted le tranquiliza saber cómo ha comido, cómo ha dormido o qué ha hecho durante el día. En María Inmaculada mantenemos ese contacto por teléfono y WhatsApp, de forma directa y cercana.

Si su familiar va a empezar pronto en una residencia y tiene dudas, o si quiere conocer la nuestra, llámenos al 915 19 41 70. Le atenderemos encantados. Si todavía está comparando opciones, le puede ayudar nuestra guía sobre cómo elegir una residencia en Madrid.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo tarda una persona en adaptarse?

Cada persona tiene su ritmo. Muchas se sienten a gusto en pocas semanas; otras necesitan algo más. Lo importante es acompañarlas con paciencia y mantener una comunicación fluida con el equipo.

¿Es mejor no visitarle los primeros días para que se adapte?

No es necesario. Las visitas de la familia dan seguridad. Lo que sí ayuda es que sean visitas tranquilas, centradas en estar juntos, y que se combinen con las actividades de la residencia.

¿Puede traer muebles o decoración de casa?

En nuestra residencia animamos a que cada residente traiga fotos, una manta, un cuadro o pequeños objetos que le hagan sentirse en casa. Si piensa en algo más grande, coméntelo antes con nosotros y lo vemos juntos.

¿Cómo sabré cómo está los primeros días?

En María Inmaculada mantenemos el contacto con las familias por teléfono y WhatsApp, y puede llamarnos cuando lo necesite. Las visitas son libres, sin cita.