Elegir residencia
Cómo elegir una residencia de ancianos en Madrid: guía para familias
Qué mirar, qué preguntar y en qué fijarse al visitar una residencia de ancianos en Madrid. Una guía práctica para familias, con lista de preguntas.
En resumen
- Qué
- Una guía práctica para elegir residencia de ancianos: qué mirar, qué preguntar y qué señales tener en cuenta.
- Quién
- Hijos y familiares que buscan plaza para un padre, una madre u otro familiar mayor.
- Cuándo
- Antes de empezar a visitar residencias. Si puede, antes de que la situación sea urgente.
- Dónde
- En Madrid capital y la Comunidad de Madrid, con ejemplos de nuestra residencia en Chamartín.
- Por qué
- Porque lo que de verdad importa (el trato, la atención médica, el ambiente) no se ve en las fotos.
- Cómo
- Aclarando qué necesita su familiar, visitando dos o tres residencias con una lista de preguntas y comparando por escrito.
Casi todas las familias que nos llaman empiezan igual: «No sabemos por dónde empezar». Es normal. Elegir una residencia para un padre o una madre es una decisión importante, y suele llegar en un momento de cansancio, a veces después de un susto o de un ingreso en el hospital.
Desde fuera es difícil imaginar cómo es una residencia por dentro, y por eso conviene saber en qué fijarse. En esta guía le contamos lo que hemos aprendido en más de cuarenta años recibiendo a familias en Chamartín: qué preguntar, qué observar en la visita y cómo saber si un lugar encaja con su familiar.
Antes de visitar: qué necesita su familiar
El primer paso no es buscar residencias, sino pensar en la persona. No necesita lo mismo alguien que se vale por sí mismo pero no quiere vivir solo que una persona con movilidad reducida, con despistes cada vez más frecuentes o que acaba de salir del hospital tras una operación.
Le recomendamos apuntar en una hoja estos cinco puntos. Le ahorrará tiempo en cada llamada y en cada visita:
- Salud: enfermedades, medicación diaria y si necesita curas o controles frecuentes.
- Movilidad: si camina solo, con bastón, con andador o en silla de ruedas.
- Autonomía: si se asea, se viste y come sin ayuda.
- Memoria y orientación: si se desorienta, aunque sea de vez en cuando.
- Carácter y costumbres: si es sociable o reservado, si le gusta salir al aire libre, si la fe es importante para él o ella.
Piense también en la duración. No siempre se busca una plaza para siempre: a veces se necesita una estancia temporal para recuperarse de una operación o para que el cuidador de la familia descanse unas semanas.
La ubicación: más importante de lo que parece
La familia es el mejor apoyo de una persona mayor en una residencia, y las visitas dependen mucho de lo fácil que sea llegar. Una residencia a veinte minutos de casa se visita cada semana. Una a una hora, mucho menos.
En Madrid conviene mirar el metro y el autobús más cercanos y el tiempo real de trayecto desde su casa o su trabajo. Para muchas personas mayores es además un consuelo seguir en su barrio o cerca de él, con calles y comercios que conocen.

La atención médica: pregunte con detalle
La atención sanitaria es uno de los puntos en los que más vale la pena preguntar con calma, porque cada residencia la organiza a su manera y conviene saber exactamente cómo funciona en el día a día.
¿Hay médico en la residencia?
Pregunte si hay médico propio, qué días y en qué horario está en el centro, y quién atiende fuera de ese horario. Tener un médico que conoce a cada residente permite detectar a tiempo cambios pequeños que de otro modo pasarían desapercibidos. En María Inmaculada, por ejemplo, contamos con médica propia de lunes a viernes.
¿Quién se ocupa de la medicación?
La medicación es una de las cosas que más tranquilidad da tener bien resuelta. Pregunte quién la prepara, quién la da y cómo se controla cada toma. Pregunte también cómo se organizan los primeros días, mientras se hace el cambio de médico de cabecera y las recetas.
¿Hay fisioterapia y terapia ocupacional?
Moverse y mantener la mente activa marca la diferencia en la calidad de vida. Pregunte con qué frecuencia hay sesiones y si se adaptan a cada persona. Y si su familiar va a necesitar ir al hospital o a consultas externas, pregunte si alguien de la residencia le acompaña.

El trato: lo que no sale en las fotos
Las instalaciones se pueden fotografiar; el trato, no. Y es lo que más va a notar su familiar cada día. Durante la visita, fíjese en cómo habla el personal con los residentes. ¿Los llaman por su nombre? ¿Se agachan para hablarles a su altura? ¿Hay prisa, o hay tiempo para una conversación?
Una buena señal: que en la residencia le pregunten a usted por los gustos y las costumbres de su familiar antes de que usted pregunte nada.
Pregunte también si el equipo es estable. Que las mismas personas cuiden a su familiar durante años crea confianza, y permite notar enseguida si algo no va bien: si come menos, si está más callado, si ha dormido mal.
Las instalaciones: luz, limpieza y aire libre
Una casa bien cuidada se nota nada más entrar. Estos son los detalles en los que merece la pena fijarse:
- La luz y el ambiente: espacios luminosos, ordenados y con olor a limpio.
- Las habitaciones: si tienen luz natural, si son cómodas y si se pueden personalizar con fotos y objetos propios.
- La accesibilidad: ascensor, barandillas, baños adaptados y suelos sin escalones.
- Los espacios comunes y el exterior: salas de estar, comedor y, si es posible, un jardín o patio donde tomar el aire.

En una ciudad como Madrid, un espacio exterior propio es un lujo que se nota en el ánimo, sobre todo en primavera y en otoño. Pregunte si los residentes salen a diario y quién les acompaña.
La comida y el día a día
Para muchas personas mayores, la comida es uno de los grandes momentos del día. Pregunte si la cocina es propia, cómo se adaptan las dietas (blanda, triturada, sin sal o para diabéticos) y si se tienen en cuenta los gustos de cada uno. Si puede, visite la residencia a la hora de comer. Le contamos más en nuestro artículo sobre la alimentación en la tercera edad.
Pida que le describan un día normal: a qué hora se levantan, qué actividades hay, cuándo se sale al jardín, cómo se celebran los cumpleaños. Una residencia no es solo un lugar donde cuidan a su familiar. Va a ser su casa.
Visitas e información a la familia
Pregunte si las visitas son libres o tienen horario, y cómo le van a informar de cómo está su familiar: por teléfono, por WhatsApp, solo cuando ocurre algo… La comunicación fácil y frecuente es lo que más tranquilidad da a las familias, sobre todo las primeras semanas.

Autorizaciones y trámites
Las residencias de mayores de la Comunidad de Madrid están autorizadas e inscritas en el registro de centros de servicios sociales, así que puede preguntar con toda naturalidad por su número de autorización.
Si su familiar tiene, o puede tener, reconocido un grado de dependencia, merece la pena informarse de los servicios y apoyos a los que tiene derecho. Los servicios sociales de su ayuntamiento pueden orientarle.
Las preguntas para llevar a la visita
Le dejamos una lista para imprimir o llevar en el móvil. No hace falta preguntarlo todo en la primera visita, pero sí tenerlo claro antes de decidir:
- ¿Cuántas plazas tiene la residencia y cuántas personas trabajan en cada turno?
- ¿Hay médico propio? ¿Qué días y en qué horario?
- ¿Cómo se organiza la medicación desde el primer día?
- ¿Hay fisioterapia y terapia ocupacional? ¿Con qué frecuencia?
- ¿La cocina es propia? ¿Cómo se adaptan las dietas?
- ¿Las visitas son libres? ¿Cómo se informa a la familia?
- ¿Cómo son las habitaciones? ¿Se pueden decorar?
- ¿Cómo es un día normal en la residencia?
- ¿Cómo se adaptan los cuidados si mi familiar los necesita más adelante?
- ¿Se puede empezar con una estancia temporal?
Nuestro consejo final
Visite, compare y escuche también a su intuición. Si sale de una residencia pensando «aquí estaría bien», suele ser una buena señal. Y si tiene dudas, vuelva otro día a otra hora: las residencias reciben encantadas a las familias tantas veces como haga falta.
Si busca residencia en el centro de Madrid, nos encantará enseñarle la nuestra. Somos una residencia pequeña, de 24 plazas, en la calle Cartagena 120: con médica propia, terapia ocupacional, cocina propia, fisioterapia y psicología como servicios opcionales, y tres jardines donde nuestros residentes pasan buena parte del día. Puede pedir una visita aquí.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas residencias conviene visitar?
Dos o tres suelen ser suficientes. Comparar en persona ayuda a ver diferencias que no aparecen en ninguna web: el ambiente, el trato del personal o la luz de las habitaciones.
¿Es mejor una residencia grande o una pequeña?
Depende de la persona. Las grandes suelen reunir más servicios en el mismo edificio; las pequeñas ofrecen un trato más cercano y un ambiente más familiar, algo que ayuda mucho a quien se desorienta en sitios grandes. Lo contamos en las ventajas de una residencia pequeña.
¿Cómo sé si una residencia está autorizada?
Las residencias de la Comunidad de Madrid deben estar autorizadas e inscritas en el registro de centros de servicios sociales. Puede preguntar con toda naturalidad por su número de autorización.
¿Se puede probar antes de decidir?
En muchas residencias, sí. Una estancia temporal de unas semanas permite que su familiar conozca la casa y la rutina antes de tomar una decisión definitiva.

